Patricia Estrada– Todos hemos escuchado hablar alguna vez del divo de Juárez, a menos, claro, que hayas estado debajo de una piedra, o algo, por eso, no entraremos en hablar de su vida y obra porque no es el caso, pero ¿qué tanto tienes presente lo magnífico de su obra?
Es innegable su talento como compositor, cantante, productor y hasta showman y es que, si empezamos por enumerar las canciones que escribió para sí mismo y para otros intérpretes, la cantidad de discos, los conciertos o las personas que lo conocen y lo cantan, no terminaríamos nunca con este texto.
Lo que sí podemos resumir es la grandilocuencia de sus letras. Aunque, ya sabes, la música que acompañaba a esas letras es igual de magnífica, y si la abordamos aquí no nos iríamos hasta año nuevo.
Es por eso por lo que solo nos limitaremos a hablar de las figuras retóricas, literarias o del lenguaje, que están presentes en su obra (y así aprendes un poco más del tema). Nos vamos a centrar en figuras como la metáfora, la personificación, la sinestesia, el símil y la hipérbole.
La metáfora y la felicidad.
En términos sencillos, la metáfora es una comparación indirecta, en la que se acerca un comparado (algo que se evoca) con un comparante (o referido). En palabras terrenales, nos vamos a referir a una cosa, persona, objeto o sentimiento, pero en lugar de mencionarla, vamos a utilizar algo que se parece a eso que queremos mencionar.
“Querida
Hazlo por quien más quieras tú
Yo quiero ver de nuevo luz
En toda mi casa, oh, oh”
En términos sencillos, la metáfora es una comparación indirecta, en la que se acerca un comparado (algo que se evoca) con un comparante (o referido). En palabras terrenales, nos vamos a referir a una cosa, persona, objeto o sentimiento, pero en lugar de mencionarla, vamos a utilizar algo que se parece a eso que queremos mencionar.
Abrázame y personifica los miedos.
Otra figura presente es la personificación o prosopopeya (junto con su hermano, el apóstrofe –no confundir con su pariente el apóstrofo–) que no es otra cosa más que atribuirle características humanas a lo no humano, ya sea que los objetos inanimados se animen o hablándole a los objetos o personas ausentes, o sea, que no nos pueden oír.
Juanga le pide a su ser amado, a modo de súplica:
Abrázame que el tiempo pasa y él nunca perdona
Ha hecho estragos en mi gente como en mi persona
Abrázame que el tiempo es malo y muy cruel amigo
Abrázame que el tiempo es oro si tú estás conmigo
Abrázame fuerte, muy fuerte, más fuerte que nunca
El tiempo es malo, es cruel amigo, hace estragos en la gente y en él, pasa y no perdona. Es lo que asegura y por lo que pide un abrazo para hacer las cosas más llevaderas. Juan Gabriel le da vida al tiempo y nos hace caer en cuenta de lo malo que puede llegar a ser, pero lo llevadero que es enfrentarlo con alguien más (amigos, familia, pareja). *Cae la lagrimita*
De amarguras y sinestesias
Nuestro divo pierde la fe en la humanidad y el recurso que encuentra para decírnoslo es la sinestesia:
No me vuelvo a enamorar
Porque esta decepción
Me ha dejado un mal sabor
Me ha quitado el valor
De volverme a enamorar
Así como con la vida, la decepción del mal de amores le deja a Juanga un mal sabor. ¿Qué es entonces la sinestesia? Es mezclar las características que le corresponde a un sentimiento o sentido, en este caso el del gusto, que se asocia con el sentimiento de la decepción. *Llora en mal de amores*
Te pareces tanto al símil
Juan Gabriel, en este recorrido por su música, sigue con problemas amorosos, pero esta vez confronta a su ser amado y lo hace con un símil o comparación:
Te pareces tanto a mí
Que no puedes engañarme
Nada ganas con mentir
Mejor, dime la verdad
El símil se caracteriza por ser una comparación directa entre dos categorías y su principal característica es tener palabras comparativas del tipo “tal”, “cual”, “como”, “igual que”, “parecer”, “semejar”, etcétera. Aquí, el divo, le dice al ser amado que son casi iguales.
Entre hipérboles y llantos
Ya para irnos a ser felices a otro lado, tenemos a la reina de las figuras literarias utilizadas por él: la hipérbole. Y es que utiliza esta figura para hacer énfasis en la emoción del momento. La hipérbole es conocida por ser una exageración de las cualidades, características o costumbres de las personas, animales u objetos.
Esta figura está presente en una de las canciones más conocidas de su repertorio y que es una de las clásicas en las reuniones entre amigos que no les van tan bien en el amor. Esta es “Hasta que te conocí”:
Yo jamás sufrí, yo jamás lloré
Yo era muy feliz, yo vivía muy bien
Hasta que te conocí
Vi la vida con dolor…
En “Hasta que te conocí/ vi la vida con dolor” reconocemos el sentimiento supremo de desamor. Nos arranca algo de dentro y más si escuchas la mítica presentación en el palacio de Bellas Artes.
Este fue un breve recorrido por algunas figuras presentes en las canciones de Juan Gabriel. Esperamos que hayas aprendido algo más y que la próxima vez que tengas una reunión y lo pongan, puedas admirar de una forma más literaria al divo de Juárez.
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